3. Vasos de papel y Café

Me levanté esta mañana creyendo que seria diferente, ahora que lo veo, el cielo sigue opaco y las ideas torcidas. La ventaja de mi excusa es causar el menor de los daños, la debilidad oculta, me aterra el desprendimiento.

La dependencia es un hilo invisible que se entrelaza en la piel y se absorbe al contacto hasta llegar a las venas, cuando de pronto lo asimilas, no hay expectativa positiva que la determine, siempre será una constate con la que vagarás por el mundo, sin cura alguna, quise mencionártelo al despertar, pero por las mismas circunstancias de ayer, me guarde mis temores y los saqué a pasear junto con tu monótona frase ¿Cómo estas? que tanto detesto.

Sabia que no eras complejo cuando te escuché por primera vez, pero de cualquier manera mi mente desquiciada te sobrevaloró ante todos, reconocí cada frase y metas, tus anécdotas las había oído antes y aun así las determiné como primerizas y fingí sorprenderme ante lo nuevo, ridículo es el amor ¿No creen? Bajarme tres peldaños para que tú subieras cuatro, aun sabiendo que yo debería estar en el quinto. Sé el porqué me decepcionas tanto, es la segunda vez que me dejo engañar por un tono de voz, un estruendo de confianza y peor aún, un falso sentido común ¡Perdóname Alice! Por no entender tu prosa a tiempo y verme parada frente a este estúpido café donde las tazas solo son vasos de cartón. Con todo y mi psicopatía, entré al único refugio de los últimos meses donde podía caminar invisible al lado de otros impostores, qué como yo, aparentábamos funcionar diariamente.

Las mujeres que me rodean presumen siempre su desfilar en la marcha de la libertad, sin embargo, continuamente me dejan con la sensación de llevar cadenas y grilletes, así era yo antes de intercambiar mis libros por un par de sillones marrón, cómodos y autómatas, llegué a creer que mi única intensión era ser lo que tú querías ser, por mera vocación, ahora reflexiono, sé que no soy ninguna de las dos. Pensé en Serse, en cuanto me disgusta pretender que el perro coma con nosotros y más aun, que somos los únicos dos en la mesa que contemplamos tu estupidez sin revocar en el acto. Serse y yo podríamos largarnos ahora mismo y ser danzantes, en las ferias nos presentaríamos gratis a cambio de comida, él me amaría por la simple compañía y yo a él por el hecho de aceptarla; estúpido móvil que suena de nuevo y el horrible café se disuelve en una espuma hipnotizante, había que volver, así que tomé mi disfraz al salir por la puerta de AbelCoffe Times y caminé y caminé, seguí caminando hasta que me percato que el sendero a casa había cambiado y una noticia trágica era nuestra historia, la respuesta esta en el aire, segura estoy que Serse perdonará mi traición rematando a lambidos el ultimo tren de suspiros que deje en él antes de salir y tiro al suelo el vaso de papel.

“Mi Amor, si es que alguna vez lo fuiste, un barco rojo brillante me espera al costado de mi dignidad, dejo esta nota en una botella en el mar, hoy seré para ti, solo la chica de un país del norte, que deja crecer su cabello para que la recuerdes siempre.

P.D. Serse, danzo para ti y por ti todas las noches.”
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2. Monólogo de Abril.

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Tecleo tu nombre y un latido fuerte bombea mi sangre, veme, sonriendo como estúpida de nuevo, los pretexto sobran, trabajo, dudas y el reloj avanza como libélula. La pantalla obscura desata posibles escenarios, quizás el primero frente a frente entre millón de kilómetros de escombros, muros y serpentinas de acero.

Sé sutil amiga, piensa fríamente.

El timbre suena y parpadean tres letras en la pantalla, hacerlo esperar ya no esta de moda, contesta querida, rápidamente. Un hola basta pero soy agresiva ¿Qué deseas? Tonta, la confusión empieza de nuevo. Imagino que me piensas plena, salvaje y rosa, perfecta, como una mecha de fuegos artificiales, de piel cromada e intacta. Muy lejos de mi misma.

¿Sabrás que soy hierva? Gris y opaca en tiempos fríos y que aun con sol y lluvia pocas veces enverdezco ¿Verás que viajo por las noches en mis sueños, tus sueños, observando por todas las ventanas las vidas que no tendré, a pesar de haber vivido miles de años miles de vidas? En mi cabeza pienso: háblame, hazme libre por sesenta minutos, dos segundos, no importa, será mas fácil que no haber sabido de tu existencia. Porque aun sin concebir tu rostro, tus gestos al dormir, tus ceños fruncidos, tu palabra la reconocería en todos los universos existentes, el ritmo de tu respiración, el chasquido de tus labios y el timbre de tu risa, solo eso me es suficiente para sentirme satisfecha.

Regresa niña, aun esta del otro lado, desprende tu reflejo de la negra pared.

Tu tesitura palpitante me trasgrede. Es magia, esa de la tu alguna vez me mencionaste y que no creía pero la siento ¿Es tu petición a caso, dictaminar mi mirada a dos pasos del muro? ¿Es tu decreto atraparme día tras día en este espejo?

No haz cambiado, amiga. Los viejos vicios de ver los eclipses sin anteojos te desgastan la mirada. ¿Pero que es el amor sin la fuerza de la ilusión? Sin duda esto es mejor que nada. Mientras te escucho, lamento ser para ti una caja obscura, una fotografía a la izquierda, un tono agonizante por las mañanas, un pedazo de mensaje en el escritorio, poca tinta en una nota, hasta posiblemente un secreto altisonante y, me despierta un súbito adiós, la despedida fue efímera. No hay vuelta atrás, nos quedaremos esperando a que se repita el ciclo.

Sé valiente querida niña, hemos caído irrevocablemente en cuestiones del amor.